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miércoles, 4 de enero de 2012

En la lumbre




Cada noche antes del día de caza dábamos una vuelta por el congelador, sacábamos un buen cacho de jabalí y lo poníamos a descongelar, sabiendo que cuando llegáramos alrededor de las doce ya estaría descongelado de sobra y mi padre nos tendría la lumbre preparada.
El tiro estaba hecho, del campo al bodegón de Galván, allí nos esperaba siempre un buen cacho de carne, unas cervecitas y como no un pan de la tahona de mi tío Paco.
En lo que yo preparaba mi machaito para aliñar mi cuñado cortaba y preparaba la carne, en un pis pas estábamos dándole al diente y os podéis creer que lo hacemos bastante bien.
Una gozada esos ratitos, allí nos contábamos nuestras aventuras de la mañana, los tiros que pegamos, los pájaros que se nos fueron y como no, los que calleron.
La verdad es que disfrutamos a nuestra manera y el jabalí asado, poco hecho y con mi aliño especial está para chuparse los dedos, eso si, casi el kilo de carne para no quedarte con ganas.

1 comentario:

  1. Hay que reconocer que estaba buenisimo y que despues de una mañana de caza sienta de lujo, como tú dices:
    Lumbre, carne, cerveza, buen pan y sobre todo buena compañía, que más se puede pedir.

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